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PIERO

LUCIDEZ

LUCIDEZ

 

Rescatado de la inopia de hospitales,

el halo de vida me devuelve al asfalto.

Crujir de basuras,

rugir de coches,

mugir de personas.

 

Vuelvo a caminar

en albedrío,

al son que dicta

quien no busca rédito.

 

Corazón que aguanta

en el dolor del prójimo,

poniendo paciencia

donde otros sólo ven muerte.

 

Pulso que tira

de tus legañas remolonas,

para forzar un espíritu

a prueba de esquiroles.

piero © todos los derechos reservados

 

GLORIETA DOMINICAL

GLORIETA DOMINICAL

  la foto es de www.carabarber.com

  

   En esta ciudad los semáforos son de colores tenues. Son tantos que con esa tonalidad evitan estar omnipresentes. No se dan cuenta que sólo es una operación de maquillaje. Como toda ciudad caótica que se precie, para compensarlos las calles están salpicadas de coches mal estacionados. Asemeja tanto este rasgo a una ciudad italiana que dan ganas de gesticular ante el avance masivo de coches tan prepotentes como su rastro.

 

    En una terraza de glorieta transitada las conversaciones parece que se diluyan con más rapidez. No es así, al menos para los vecinos de velador. Reíamos, charlábamos, en definitiva éramos inconscientes del paso del tiempo mientras los sibilinos oyentes disfrutaban con nuestros epítetos. Sumidos en la agradable mañana que calentaba tardamos en ver aquel coche. Llevaba más tiempo del recomendable parado, estaba al filo de la multa. Quizá por ello había dos personas dentro. Tratando de evitar lo previsible desde su condición de habitantes de un mundo de lujo.

 

  No sé podía vislumbrar su personalidad, sí su condición. Sus complementos, su manera de leer revistas, nos hizo comprender que eran hijas de su tiempo. Tan dependientes de él, que todo en ellas había sido establecido antes por el mundo de la moda.  Esa moda en la que ahora no hace falta ni comunicarse, por eso creo que nos hizo reparar en ellas. Más de veinte minutos sin hablar, pasando páginas de cualquier publicación que les llevará a una situación todavía más sofisticada de la que ya tenían. Otro analgésico para una mañana a la que todavía no se habían habituado. Sus manifiestas gafas de sol las calificaba, su pelo teñido y bruñido en la peluquería las volvía mas irreales todavía.

                       

  Necesitábamos saber quien guiaba aquella nave futurista que siguiendo la moda ya se había quedado en el pasado, con el poso que dejan los que no saben que ya están detrás cuando querían ser pioneros. La escena era tan estática que necesitábamos seguir charlando para no perecer de inmovilismo. Cuando cuatro risas después giramos la cabeza el sarcófago rojo magenta había desaparecido. No sabemos quien era el enterrador que se lo llevó. Pero tuvimos la certeza de como serían las exequias.

 

  Las que tienen las que dejan que les elijan todo para no pensar nada. Mundos vacíos llenos de decoración. Embalajes recargados de voluntades vacías. Es lo que tiene este principio de siglo. Signos por todas partes en busca de algún significado.

 

  Nos levantamos en busca de él, una fachada propiedad de una compañía de seguros nos dijo lo que buscábamos. Su vidrio negro  nos anticipó un mundo feo, que busca en lo tenue reflejarse. Nuestra gesticulación era en aquel momento el único rasgo de vitalidad a tres manzanas a la redonda. La que todavía nos daba esperanzas de seguir más allá, aunque sea de tapados.

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ABURRIDA

ABURRIDA

Llévame a la noche, día.

Guíame a la penumbra, sombra.

Méceme en tu regazo, negrura.

Duérmeme en tu paz, muerte.

 

Pues soy vida

contenta de seguir sufriendo,

al ver que todo lo que no veo

no es más que atisbo de muerte.

 

Soy todo lo que no puedes controlar.

Escritura que rasga

inopias anestesiadas.

Con tu lúgubre anunciación,

de fines tan tremendos

como lapas podridas

de horror romo.

 

Mientras un paramecio viva

entre tu moho,

da por perdida

esta partida.

 

Somos parte de algo

del que no sabemos su esencia.

En nuestro desconocimiento

está nuestra vacuna,

ante la muerte

que sabiéndolo todo,

se muere de aburrimiento.

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ESPEJO INSONORO

ESPEJO INSONORO

 

 

 

  Mírate. Desde que tu padre te dejo de apoyar, tu pelo también te abandono. Cosas que preveías te están dejando para el arrastre. Y mira que nadie te ganaba a previsor. Ni por esas. El caso es que las arrugas nunca te han importado. Pero la oreja...¿por qué tuviste que jugártela a los bolos? Si se hubiera enterado tu mujer te hubiera cantado las cuarenta. Y eso que sólo lo oirías a medias. Es igual. No escuches.

 

  ¿Y tus cejas? ¿Para qué fuiste a la peluquería? ¿No te acuerdas que las odias?  Tú, siempre haciendo lo opuesto. Entras y le sueltas al peluquero que primero te depile las cejas con cuchilla, con láser o por abrasión, pero que sea para siempre.

 

  Hace años que ya olfateé todos los aromas posibles de los conejos, de los merengues, de las posaderas. ¿Se puede ser más chulo y a la vez más triste? Sí, tú puedes. Por una bicicleta con faro trasero diste tu napia. De basurero no te faltará trabajo, es cierto. ¿Pero te ves trabajando?

 

  Vuélvete a mirar. Sí, ahora que no llevas el parche. Sí, patán. Diste un ojo por un besugo. Ni ellos dan tanta grima al mirarlos. No sigo que me embalo. Da gracias a que la niebla me empaña.

 

  La próxima vez que te vayas a mutilar, pide que el cristal no tenga fondo. Como tu ignorancia.

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS/4

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS/4

"La música no tiene que ver con el sonido sino con las personas". John Zorn.

                                                                                                               

                                                                                                                    HAUSCHKA

 

   Si alguien se encontraba a menos de un millón de millardos de segundos luz de Zaragoza, ayer, podría haber visto al Hauschka Trio. El pianista alemán Volver Bertelmann (Hauschka por nombre artístico) tuvo en las cellistas Insa Schirmer y Donja Djember su feliz contrapunto.

  Cuando estuve hace unos años en Düsseldorf, había mucha gente que sabía hablar en alemán. Ayer, en la sala, el larguilucho de Düsseldorf habló en un inglés tan calmo que le permitió bajarse sin problemas para decir tapas y cortados (sic), recuerdo de la Expo 2008.

   Las brincantes bolas de ping pong repicaban sobre las cuerdas de un piano asfixiado por la cinta aislante. Los innumerables objetos imposibles que entraban y salían de la tripa del piano demostraron que es posible hacer música desde la investigación acústica.

  Si quieren comprobarlo aquí está el enlace a su página oficial.

http://www.hauschka-net.de/news.htm
Si les apetece una breve parábola de lo que puede lograr su música...
 
 
 

NACIÓ EN DOMINGO

NACIÓ EN DOMINGO

 

                        DOMINGO

 

 

Domingo has dejado de ser gloria

Para en resaca acunarnos.

Hechos un dominguillo,

Esperamos no llegar a dominguejo.

 

Pues el tranco hemos perdido,

antes de caer muertos de excesos

que el sábado iba a cumplir

lo anunciado por Venus.

 

Promesas vacuas te llegan,

que ecuánime colocas

en la estantería del calendario,

donde el lunes pondrá

el corolario real.

 

Salta, Domingo, salta.

Rehaz con tus desayunos verdaderos

noches hartas de mentiras.

Que con tus sobremesas largas

se maquillan las depresiones

que florecen en las caravanas.

 

 

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ECUADOR DE JUEVES

ECUADOR DE JUEVES

 

 

      

 

 

Cardado entre los días,

Lardado de compromisos,

llena agendas de piel,

da sentido a cueros aburridos.

 

Antesala de vigilias,

sus carnes son recordadas

como los días pares.

Pues al hombre lo que va en dupla,

apacienta sus temores.

 

Jueves grande como su origen,

inmenso entre los planetas.

Sus anillos nos refrescan,

las infantiles felicidades circulares.

 

Circundado de anillos, días y carnes;

su silueta nos brinda

al ebrio muñeco,

lardero bibendum,

bendito michelín.

 

TONO EN EL AIRE

TONO EN EL AIRE

La foto es de Pablo Embry.

 

 

  

 

   No me llegaban las piernas al suelo. No era lo principal. Ni siquiera me importaba. La butaca de terciopelo rojo me acogió con el cariño que da una abuela que ya sólo recuerda lo que es acariciar.

 

   O las lámparas colgantes, tan propias de su época. Como la que al entrar en el teatro me deslumbró. Su color noble camufló los miles de ramas que tenía aquel árbol dorado suspendido de su tierra, mi techo.

 

   Me dijeron que vería figurantes, escucharía música; pero no oiría diálogos de esos que apasionan a los adultos. Cuando dos larguiluchos se ponían a hablar a todo trapo, no encontraba manera de coger su frecuencia. Así que saber que no me hablarían desde un escenario lejano, me animó a acudir al teatro.

 

   Es danza. Me dijeron. Me gustó la sonoridad de la palabra. No sabía de qué iba, pero a mi curiosidad ya la habían despertado con ese soniquete. No se volvió a dormir nunca más después de ver a un bailarín saltar con ayuda de sus compañeros, por encima de sus cabezas. Aquel figurín desafío toda regla y quedó suspendido, antes de que yo supiera quién era Newton. Para mí, no bajó; se quedó en el aire mágico de la música. Volvió a la tierra, pero no a mi mente. Se quedó en mi interior pululando entre mis neuronas lozanas.

 

   Menos mal que los adultos son sinceros a veces y admiten que un entreacto es necesario. Poco a poco fui asimilando lo visto y comprendí que si siguiera en el aire el bailarín, estarían llenos los escenarios de piernas flotantes. Con la sensación de que me estaba volviendo mayor y serio (elijan el orden, las dos son graves), regresé a mi butaca abuela tan apolillada como necesaria. Cuando me senté, me hice un propósito. Contaré los segundos que está sin pisar tierra el figurín saltimbanqui.

 

   Me tocó esperar el cuarto de hora del que siempre hablan los adultos, tres días para nuestro cálculo infantil. Me pareció que el bailarín quedó suspendido por más de treinta segundos en el aire. Le pregunté a mi madre cuánto estuvo colgado de nuestra sorpresa. Me respondió con tono neutro, seis segundos. No reconocí la entonación de aquella adulta. Mi madre ya no me hablaba como a un niño. Aquellos seis segundos ya no me abandonan nunca. Como los seis brazos de la lámpara del hall del Principal, sólo seis.

 

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS/ 3

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS/ 3

 La foto, correspondiente a una obra de la muestra, viene de home.earthlink.net

“Es de esa clase de inteligencia parecida a los espejos convexos o cóncavos, que representan los objetos tal y como los reciben, pero que nunca los reciben tal y como son”.

 Sobre arte y literatura. Joseph Joubert. Editorial Periférica.

 

Si alguien se encuentra a menos de un millón de millardos de segundos luz de Madrid, puede acercarse al Museo Thyssen. En una de sus salas gratuitas podrá ver la muestra "Contextos de la colección permanente" nº22. Saenredam, el pintor de arquitecturas del XVII holandés creó una novedosa forma de trabajo que retrataba los edificios arquitectónicos existentes realizando diseños y mediciones in situ. La claridad de los planos parecen mostrarnos ventanas mudas ante la piedra. Sin voz, disminuye la distorsión. Nos callamos, suyo es el enlace.

http://www.museothyssen.org/thyssen/exposiciones/WebExposiciones/2008/Saenredam/info.htm

 

 

 

 

 

VIENTO DE PROA

VIENTO DE PROA

¿Qué trae a Eolo a este Ave?

Viento tibio que llena de preguntas enero.

Bocanadas harinosas acunan

bizcochos de espuma que calman los retrasos.

 

En los vagones, los entrecejos se arquean,

mientras las raudas nubes se ríen de los patos.

 

Torpes orgullosos del desarrollo

creyeron parearse con el tiempo.

 

Andaban perdiendo minutos

de pasajeros disminuidos,

anclados en horas ficticias.

 

 

 

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS/ 2

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS/ 2

La foto, Seduzir, corresponde al cartel introductorio de la exposición.

“El dolor y el cuerpo se descubrían mutuamente; como los amantes, no llegaban a saciarse, volvían a lanzarse uno contra otro”.

 La hermana. Sándor Marai. Editorial Salamandra.

 

 

 

 

 

 

 

 

Si alguien se encuentra a menos de un millón de millardos de segundos luz de Madrid, puede acercarse a la Fundación Telefónica. La portuguesa Helena Almeida crea desde una posición peculiar. No se coloca ni detrás, ni delante del material expositivo. Se incluye en el mismo, de tal forma que es un elemento más de la comunicación. Y logra, como en la serie en que abraza su pintura, reflejar que el artista también es obra. "Mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra". La muestra lleva por título "Tela rosa para vestir", sensualidad en blanco y negro.

http://www.fundacion.telefonica.com/arteytecnologia/exposiciones/almeida.htm

 

 

 

ACTUALIDAD

ACTUALIDAD

 

 

 

   El canon de la SGAE. Los 40 del Príncipe. ¿Eso es mucha fiebre? Sí, la fiebre de la actualidad. ¿Qué es la actualidad? Lo que no tiene pasado ni futuro. Por esa definición no doy ni un duro. Eso sí que no es actual. Definición de la RAE: Primera acepción. Tiempo presente. ¿Te queda claro? Más que claro, presente. Como el debate. Mentira tras mentira. Gráficos de mentira. Un momento. Un gráfico es un gráfico, como el presente. Son datos científicos, no admiten la mentira. Pero son presente. Querrás decir actuales. Más sencillo, sin pasado ni futuro.

 

  Eso es lo que nos pasa. ¿El qué? Que va a ser, pues que a fuerza de ser actuales ya no sabemos de donde venimos. Qué mas da, importa el presente. ¿Y el futuro? Para las hipotecas. Eso también es actual. No, perdona; eso es eterno. Entonces no es actual. Sí, pero no; bueno como Heidi. Y las montañas, ¿no? Sí, pero, más las cabras. ¿A santo de qué? De que su precio fluctúa. ¿Y lo que fluctúa es actual? Es un timo, porqué si no te actualizas se te meriendan. Merendar, hummm eso si que es eterno. Como el placer.

 

  ¿Entonces que no es actual? Lo que no es de este momento. ¿Los muertos? Y los que están por llegar. Es muy egoísta la actualidad. No, es de ahora. Ahora entiendo, el que no es egoísta no piensa en la actualidad. Bueno, más bien es un bohemio. ¿Hay bohemios hoy en día? Difícil. ¿Y en la actualidad? Eso seguro que no. Entonces en la región checa de Bohemia, ¿nunca están al día? No, sólo beben cerveza. Por fin, la cerveza pasó de moda. No te enteras, que no sea actual no quiere decir que haya muerto. Has visto algún cementerio que cambie los cipreses por matas de cebada.

 

   Pues si que es difícil ser actual. Ni te lo imaginas, lo peor es que todos creen serlo. Si todos creen ser actuales, ¿quién piensa en el futuro? Los hijos, esos son los previsores, de quien si no iban a vivir las compañías de seguros. Ahora lo entiendo todo, las aseguradoras no son actuales porque viven de la experiencia del pasado y del miedo del futuro. Más que inactuales diría sabandijas. ¿Desde cuando un reptil no es actual? Puff, desde la lengua viperina de la serpiente del paraíso, más o menos. O sea que todo viene de la creación. Ese es el pecado de la actualidad, que se cree que no tiene pasado, así le va. Mañana será historia.

 

   Pues si que es efímera la pobre. No es pobre, sólo se volatiliza rápido. ¿No deja rastro? Se lo come la nueva actualidad. Pobre presente. No te engañes, es el que más placer tiene y da. Por eso nos gusta tanto a los humanos. Por eso nos gusta la actualidad...

 

                                                                         

 

PERDIDO

PERDIDO

 

 

 

 

Cuando dijo

te voy a perder,

olvidó que estaba perdido.

 

Recubierto de dudas,

le resbalaban los afectos.

Embadurnado de incertidumbres

no existía amor que lo hidratara.

 

Buscaba entre tantos soles

que olvidó que era

agujero negro

absorbente de energía.

 

A su alrededor solo quedaba

su sombra profunda, perdida.

 

 

 

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS

A MENOS DE UN MILLÓN DE MILLARDOS

Soledad en el crepúsculo. Johann Heinrich Füssli. Kunsthaus, Zurich.

“Estar sólo es estar con uno mismo, es siempre ser Dos”.

 Cuadernos. Paul Valéry. Galaxia Gutenberg. Círculo de lectores

 

 

  Si alguien se encuentra a menos de un millón de millardos de segundos luz de Zaragoza, puede acercarse a su Museo Provincial. Se exhibe "Goya y el mundo moderno".

http://www.fundaciongoyaenaragon.es/goya2008_07/exposiciones/presente.asp

  En la obra de arriba, la soledad representada abre el campo de sus significados. Pero hay algo en esta imagen que no abandona a este observador.  El interrogante de cúal será la expresión del rostro del perro. Otra duda más que genera la niebla.

 

 

MIEDO

MIEDO

 

 

   "Hoy en día podemos sentirnos libres, pero todos sabemos que vamos a morir, y allí tampoco ignorábamos que la muerte golpeaba: no era cuestión de diez, veinte o treinta años, sino de algunas semanas o meses. Y sin embargo, extrañamente, eso no cambiaba demasiado las cosas. El pensamiento de la muerte se reprimía, al igual que en la vida cotidiana. La muerte no figuraba en el registro de las palabras o los miedos cotidianos".

 

                                                                                                                         Primo Levi

 

 

 

 

  Olía. Los párpados cerrados. Secos ya de lágrimas. Exhaustos de mirar lo que no se ve.

No buscaba concentrarme para captar mejor aquel olor. Sólo olvidar por algún momento lo que en la oscuridad se llegaba a vislumbrar.

El olor del orín recriado que me perseguía. No imaginaba que era pasajero. Me miraba fijamente desde sus órbitas salidas de madre. Parecía clavar con su mirada el olor ácido de sus desvaríos. Creía que al salir de aquel vagón infausto acabaría mi miedo. Nunca había deseado tanto estar sólo. De hecho lo estaba, rodeado de más gente que aire quedaba en ese ataúd rodante de madera vieja. No me asustaban ni los gritos que no entendía, ni el chirriar de las ruedas en los raíles, ni la lluvia que demacraba toda esperanza para dejarla seca. Su mirada era la del asesino en capilla antes de ejecutar. Mi miedo iba a acabar. Se abrió la puerta corredera del vagón y se hizo la noche. Entró aire y se fue aquel miedo.

 

  Olía. Aquella chimenea exhalaba humo blanco. Por fin algo cándido. El humo blanco apacigua, se ve como asciende y uno piensa que así las cosas mejoran. Y la nieve, blanca compañera de mi nuevo destino me llevó a otra madera. La de un barracón con camastros impregnados con el olor del orín. Era de otro tipo, pero era el mismo. Miedo de nuevo a unos ojos inyectados de odio en otro ataúd estático de madera añeja. Eran otros ojos, de otro color y tamaño, pero transmitían el mismo horror que los anteriores. El miedo me acunó aquella noche. Mecido entre miradas mortales y orines eternos pensé que si me lavaba podría alejarme de la muerte.

 

  Olía. Ahora era yo quien desprendía aquel hedor. Así que cuando fuimos a la ducha, me relajé. Al quitarme la ropa y ver las duchas había vuelto a perder el miedo. Conforme fui deshaciéndome del olor a orín, llegó el horror de ver caer a los que me rodeaban. Orín. Olor. Miedo. Sí, también el gas. Olía.

 

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FLECHA CIRCULAR

FLECHA CIRCULAR

 

¿Dónde se cierran los prismas de tu alcoba?,

¿Dónde van a parar los rectángulos de tu espejo?,

¿Dónde se abren los círculos de tu diana?,

¿De dónde vendrán las flechas acordadas?

 

Cuerda de acero

tañe en la esponja

de tu corazón linchado

por emociones robadas.

 

En la noche de plena luz

distes vidas alumbradas,

amortiguando el chirrido

de protestas infundadas.

 

Cierra el círculo

con latidos de hielo,

que el calor que robaste,

se lo llevó la flecha de tu espejo.

 

 

 

 

                                                                

 

DROGBA VA VOLANDO A MOSCÚ

<Las imágenes que anteceden corresponden al encuentro Blackburn Rovers vs Aston Villa del 9 de abril de 1904. La línea del área no es demasiado recta. Cosas del pasado. Como para Samuel Wolstenholme, que llegó al Blackburn un mes después. La crónica que sigue es de otro partido inglés en abril. 104 años después.>

 

 

CHELSEA, 3-LIVERPOOL, 2

 Miércoles 30 de abril de 2008. Stamford Bridge, Londres.

 

    Hay noches en que hasta la lluvia quiere estar presente. Veladas eléctricas de fútbol directo. Derroche físico en pos de una plaza en la final de la Champions. Y a esas premisas no hay nadie que mejor se adapte que Drogba. Marcó dos goles y defendiendo aún decidió más. Su primer gol fue el perfecto ejemplo de lo que es seguir una jugada. Su olfato le permitió recoger el rechace de Reina para adelantar al Chelsea. Con el partido de cara dieron la espalda al balón. Lo manoseó el Liverpool pero estérilmente. Hasta que un arranque desde la banda derecha de Benayoun permitió a Torres igualar la eliminatoria.

 

   Se repetía el resultado de la ida en Anfield. La prórroga hablaría. Y vaya si lo hizo. En media hora más de derroche físico; el frenesí de los londinenses y el orgullo de los reds demostraron porqué el fútbol más preciado hoy en día está guardado en una isla. A lo mejor por eso pesan tanto en los de Benítez los dos errores de Riise y Hyypia. El noruego en la ida y el finlandés en la vuelta demostraron que Escandinavia está en camino, pero todavía es una península. Fallos puntuales que golpearon anímicamente a un equipo a prueba de sustos. A punto estuvieron de volver a obrar el milagro. Pero ese quedo ayer para Lampard.

 

   Pudo dedicar a su madre, recién fallecida, el penalti que enfilaba al Chelsea hacia la final. Lloró al transformarlo; y al abrazarlo el marfileño Drogba, supo que era una noche para siempre. No se acabó la pegada del Liverpool, pero cuando Benítez sentó en el banquillo a su estrella Torres, algo comenzó a griparse en el motor de los visitantes. Cerró su noche de explosión Drogba batiendo a Reina por tercera vez. El billete para viajar a Moscú ya estaba en manos de Abramovich. Tantos años esperando jugar la final más grande para acabar jugándola en casa, en su país. El destino hizo que tuviera que irse Mourinho para que acabara el gafe en el barrio de Chelsea.

 

  Nunca le perdió la cara el Liverpool a la eliminatoria. De hecho cuando más cerca estuvo de sentenciarlo llegaron los zarpazos de los londinenses. A pesar de los golpes, conducidos por Gerard, los de Benítez se levantaron con el zapatazo de Babel que Cech se olvidó de atajar en firme.

 

  Firmó su noche triunfal Stamford Bridge. La más épica, con un ramo de flores en la banda recordando a la madre de Lampard. Con miles de bufandas azules descolgando el teléfono rojo, antes del Liverpool, ahora ya del Manchester, para decir: "Volamos a Moscú". Drogba hará de guía, su presidente Abramovich de anfitrión. El israelí Grant desde el banquillo espera que Moscú siga siendo tan ortodoxa como siempre; o sea, como él.

 

 

 

 

 

 

 

DOMINGO DE RAMOS

DOMINGO DE RAMOS

   <La foto corresponde a Samuel Wolstenholme. El futbolista inglés jugó a principios del XX más de cien partidos con el Everton. Internacional con Inglaterra. Entrenaba en Alemania en 1914. Fue hecho preso en Berlín al inicio de la Gran Guerra. Tras pasar por varios equipos, fue entre 1924 y 1926 el primer entrenador profesional de la Gimnástica de Torrelavega. El Tottenham ganó la última Carling Cup con un español en el banquillo. El fútbol, a veces, es recíproco.>

 

 

TOTTENHAM, 2-CHELSEA, 1

  

Domingo 24 de febrero de 2008. Wembley, Londres

 

 

Seis finales en dieciocho meses con el Sevilla. Cuatro meses en el norte de Londres y alguno más comprendió lo que dice el manchego. Prefiero no jugar finales a perderlas. Las había ganado en miércoles, en sábados, hasta en viernes. Ahora para Juande Ramos el domingo también es festivo.

 

  Mal se le puso  la de esta Copa de la Liga, la del regreso a Wembley. Al cuarto de hora Drogba enchufó adentro un balón al que Robinson le había hecho hueco. La primera regla de un portero en  las faltas es guardar su palo natural. Sustituyendo a Cerny en la final, su error hizo temer lo peor a los Spurs.

 

  El Chelsea se relajó con el gol, se hizo con la posesión ante un Tottenham que creyó que una final dura una eternidad. Pareció acertar porque se retiró al descanso sin desgaste físico. Volvió con Zokora y Jenas concentrados y fue la espoleta necesaria para que Berbatov y Keane presentaran sus credenciales para llevarse la copa. El búlgaro definió con maestría el penalti de la igualada y a esperar la prórroga.

 

  Se diluyó de mala manera el Chelsea. Fueron despareciendo sus medios centros Mikel y Essien en un ejercicio cercano al suicidio. Así con Drogba de palomero sólo los balones largos de Lampard podían dar oxígeno a un Chelsea tan acostumbrado a ganar que ni imaginaba perder. Y ocurrió,  en la primera falta de la prórroga se decantó la balanza. Balón colgado al área, a la zona de nadie; llega desde atrás el central Woodgate y en semifallo cabecea un  balón que entró pidiendo permiso por no decir llorando.

 

   Así se le quedo la cara a más de uno del...Tottenham. No podían creer que su equipo hubiera remontado el gol regalado al inicio. Pero no todos conocían bien a Ramos. Su espíritu competitivo no se sacia nunca, encuentra en Poyet a su brazo comunicativo con los jugadores. Y así, poco a poco,  manejando los tiempos donde nadie lo consigue, administra la final sin ser todavía su dueño.

 

  Esa es la grandeza de los equipos del entrenador español. Da igual de que sea la copa, contra quién o con quién cuente para llevársela. Lo ha leído todo, sabe lo que influye en un partido de máxima tensión, la absorbe toda y deja que sus jugadores se atrevan con  lo que intuyen que está bien. Que se le pregunten si no a Zokora, que por dos veces tuvo la ocasión de sentenciar la final. Ni eso le hizo falta al Tottenham. La seguridad en el trabajo bien hecho le permite pensar en el siguiente balón desequilibrante.

 

  Esa es la diferencia de un grande. Da igual la altura desde la que caiga, siempre se levanta. Y cuando se levanta, no perdona nunca, porque los que huelen a campeón ni en domingo de cuaresma dejan de festejar.

 

 

 

 

 

 

 

 

CUERDA DE VIOLA

CUERDA DE VIOLA

 

                                                LA TERCERA MANO

 

                                                                                                                                                                     A Pascal Quignard

 

 

  Marin Marais salió de su casa, en la calle Bertin Poirée, con paso descontrolado, mirar tramposo y hocico vibrante. Su boca todavía albergaba restos del venado del que había dado buena cuenta. La llamada de Palacio Real no admitía esperas, y la puntualidad no es virtud entre las personas que no han alcanzado la treintena. Esperaba hace tiempo audiencia con el Rey. Aún joven, ya sabía que los borbones, aunque no los tocaban, siempre hacían su voluntad. Para eso se dejaban acariciar por el tibio nombre de Rey Sol.

 

  Llegó ante su majestad y tras los protocolos inapreciados por el ya sudoroso Marais, le indicaron con la vista la viola de gamba que reposaba en la chimenea. La cogió sin reparar en el monarca, una viola supera todos los rangos para un músico, y tras diez minutos frenéticos se hizo el silencio. El joven, exhausto, espero algún sonido, ya no un aplauso. Veinte segundos después, un simple: “ le avisaremos” le hizo ver que podía regresar a su ya frío venado.

 

 

  Monsieur Garnier no tuvo que trotar ni sudar. Vivía cerca del Palacio Real. Entre otros motivos, porque sabía que pronto sería llamado a audiencia. Ya superada la cuarentena, no quería que una sanitaria le cogiera fuera de París el día que fuese reclamado. Atendiendo a lo recargado de palacio, olvidó postrarse ante el monarca. Éste, por no mostrar palabra, prefirió señalarle con la mirada la viola de gamba antes que observar de qué color lleva el pelo un Garnier.

 

  Ni el encontrarse tan cerca de casa, ni el tiento que da ser padre en cuatro ocasiones, evitaron que al cesar de vibrar las cuerdas de la viola comenzaran a hacerlo sus aletillas nasales. Escuchó por primera vez en su vida el ya reiterado en palacio: “ya le avisaremos”. No quería entrar en casa hasta que su nariz volviera a recuperar sus constantes vitales. Decidió tomar el aire con un paseo hasta el bosque y más allá.

 

 

   Monsieur de Sainte Colombe con paso calmo, mirada cálida y olfato sereno, caminó por el familiar empedrado callejero con mimo para no alterar su madera. Llegó con aliento plácido, y ya todo fue despacio. Se inclinó ante el monarca tras observar su retina violácea; y aunque siguió la mirada real, no pudo menos que alterar su rostro al ver una viola de gamba junto a la chimenea. Pensó y sedimentó antes de decir algo que le llevara a huir. Nunca una madera tratada debe dejarse junto a una fuente de calor.

 

  Sacó de la funda su viola de gamba. La acarició como había hecho los treinta años anteriores, y con el primer rasgado en palacio, no se escuchó ni  tos, ni estornudo de torpe, ni grito de infante consentido. Cuando ya nadie recordaba que estaban en una prueba para el puesto de músico de cámara real, descansó la cuerda, y el silencio confirmó a los presentes que lo que acababan de escuchar no era un sueño.

 

   Con la inclusión de la séptima cuerda, la viola aumentó su extensión una cuarta.  Así imita todas las cualidades más bellas de la voz, que es el único modelo para todos los instrumentos.  Al hombre que había dado semejante paso musical no se le conocía casa. En la guía de direcciones de la ciudad de París de 1692 se anunciaba a los maestros de viola. Junto al nombre de Sainte Colombe un blanco tipográfico confirma que era un desconocido para el registro civil. Aún hoy, sigue ignorado.