Blogia

PIERO

LLEGADAS CON ENCUENTRO/5

LLEGADAS CON ENCUENTRO/5

 La ilustración es de Jula. http://juladibuja.blogspot.com

 

 

 

  Desde cuando los médicos son patosos. Vamos. Se puede caer un tunante, un chorizo escapando, un torpe carnicero. Pero todo un supuesto Doctor. Deje de sonreír Margarita, o será otra enfermera más casada con médico cojo.

LLEGADAS CON ENCUENTRO/4

LLEGADAS CON ENCUENTRO/4

Tenemos al sospechoso a la vista. Acaba de bajar del autobús. Cambio. Un momento, se ha caído. No creo que lo haya hecho a posta. Metepatas sideral. Luz, entras tú ahora. Buena suerte con la noche estrellada. Cambio y corto.

 

PENA

PENA

 

 

De nuevo el sonido seco de la madera pulida. La consciencia del trabajo bien hecho. Del carpintero profesional, de su maestría. Podría haberla tenido el cirujano. Pero no, era el sino de los Malasombra, morir de pena en el quirófano. Es un sitio frío, lo sabemos. Pero morir con un bloque de hielo en la axila. Cómo puede ser que de tan frío se quedara pegado en el pelo. Ni que fuera Román un  peludo inesperado. La verdad es que llamarse Román y tener pelo es todo uno. Sin acordarnos de su apellido. Recuerdo un torero que murió corneado. Hasta ahí no tiene mucha miga. Pero llamarse Pepe Corteza y Otilio, de Felpudos a domicilio. Es patético. Y eso que a veces parece lógico que del cielo te caigan clavos. No, lo que dan ganas es de parar el mundo y bajarse. Como si fuera fácil. Las cosas que dan pena no se paran, se contagian, y empieza el carrusel de desgracias. Román Malasombra perdió en su primera comunión tres dientes, recuperó dos para la confirmación y su mujer en la noche de bodas, se supone que de un codazo involuntario, le quitó otro par. Sus encías sangraban tanto que se había aficionado al hielo sin alcohol, por eso su defunción fue triste para la parroquia, para el que le dio la extremaunción. Cuestión de lógica, cuestión de aprender bien a dar más pena.

piero © todos los derechos reservados

 

 

 

 

VELAS DESCARRIADAS

VELAS DESCARRIADAS

Catedral de Getafe en un grabado del XIX. El club, un poco más tarde, 1976. El benjamín de la categoría.

 

ZARAGOZA,  3-GETAFE, 0

 

La Romareda, Zaragoza.

 

 

  El diccionario de la RAE no recoge la voz Ustari. Pero la más cercana remite a ostaga, cabo que sirve para izar las velas. Al cancerbero del Getafe más le habría haberlas izado todas con prontitud. Sobre todo antes de la media hora de juego. Cuando sus acciones demostraron que su equipo no tiene su punto fuerte en defender los corners. Dicen las malas lenguas que en los estrenos en Las Margaritas se ensayaban mejor los saques de esquina defensivos.

 

  Si cambiamos las habladurías por los hechos, veremos que otro de Getafe tuvo su día. Dio de cabeza la asistencia a Abel Aguilar en el segundo gol a la salida de un corner. Antes había abierto el marcador con otro testarazo cómodo, también a centro de Jorge López. No celebró nada, no estaba enfadado con nadie, y tendría motivos, pero a Pavón lo que le mandaba era el corazón. Getafeño de nacimiento y abonado por vocación, le tocó al madrileño ser el verdugo de su equipo.

 

  Casualidades al margen, la primera parte zaragocista siempre levantará la moral de los blanquillos. El trabajo atinado y constante hasta el minuto noventa de Gabi, encontró el tino otra vez más de Jorge López. Sólo faltaba la guinda de Aguilar que con sus dianas refrendó la del jueves en el Molinón y sin quererlo se erige en la figura de un Zaragoza tan extraño como sorprendente.

 

   Sorprendió de veras el planteamiento de Míchel. Su equipo gusta del toque, pero ante los de Marcelino empezó cediendo el balón para acabar dando el espacio y el marcador. Sin darse cuenta entregó los puntos en el descanso. Quiso recuperar el partido tras la expulsión de su ayudante, un tal Esnaider, imborrable en la Romareda, pero la entrada de Soldado y Albín dio un poco de gas, pero poco más. Como el espumoso de saldo, a los dos minutos se habían diluido. Eso fue lo que predominó en los madrileños, la dilución, la renuncia al envite. Ni una falta en toda la primera parte, ni una pierna agresiva, ni una cabeza entonada. Solo el empaque de su entrenador hizo pensar que había equipo frente al Zaragoza.

 

  Este ya estaba de vuelta, dio minutos al enésimo retorno del hijo proscrito-pródigo Ewerthon que un pase celestial dio en bandeja el tercero a Aguilar. Con el cierre del silogismo se acabó la historia del partido. Copió entonces el Zaragoza a los visitantes, arrió las velas y mientras comentaba la bondad de la tarde, les vino a la cabeza lo que piensan los que van con el viento a favor. Qué lujo, hoy hasta tenemos minutos de la basura. Muchos tiró el Getafe, problemas de vela se supone. A base de retales quiso construir un traje, como los cabos chusqueros, como los porteros que mandan a saque de esquina los balones que iban fuera. Y eso que en las esquinas, las velas nunca pueden ser arriadas.

 

 

piero © todos los derechos reservados

LLEGADAS CON ENCUENTRO/3

LLEGADAS CON ENCUENTRO/3

 

Neumático chillón, saluda al campeón. Me imagino que he ganado el oro, desciendo en loor de multitudes. Alucino y caigo de bruces sobre el niño que me admira. El sonrojo me visita, una sonrisa eclipsada ilumina mi rubor.

LLEGADAS CON ENCUENTRO/2

LLEGADAS CON ENCUENTRO/2

Fantástico, por fin llegamos. En dos minutos estoy en la oficina. En un mal paso caigo, cuando espero una mano que me ayude, encuentro una sonrisa por respuesta. Sonrío, podría ser la llegada de un buen día, a la oficina lo haré más tarde.

 

LA TERCERA MANO

LA TERCERA MANO

 

 

 

 

  Marin Marais salió de su casa, en la calle Bertin Poirée, con paso descontrolado, mirar tramposo y hocico vibrante. La llamada de Palacio Real no admitía esperas. Llegó ante su majestad y tras los protocolos inapreciados por el ya sudoroso Marais, le indicaron con la vista la viola de gamba que reposaba junto a la chimenea. Tras diez minutos frenéticos se hizo el silencio. El joven, exhausto, espero algún sonido, ya no un aplauso. Veinte segundos después, un simple: " ya le avisaremos".

 

  Monsieur Garnier no tuvo que trotar ni sudar. Vivía cerca del Palacio Real  . Ya superada la cuarentena, no quería que una sanitaria le cogiera fuera de París el día que fuese reclamado. Atendiendo a lo recargado de palacio, olvidó postrarse ante el monarca. Éste, por no mostrar palabra, prefirió señalarle con la mirada la viola de gamba. Ni el encontrarse tan cerca de casa, ni el tiento que da ser padre en cuatro ocasiones, evitaron que al cesar de vibrar las cuerdas de la viola comenzaran a hacerlo sus aletillas nasales. Escuchó por primera vez en su vida el ya reiterado en palacio: "ya le avisaremos".

 

   Monsieur de Sainte Colombe con paso calmo, mirada cálida y olfato sereno, caminó por el familiar empedrado callejero con mimo para no alterar su madera. Llegó con aliento plácido, y ya todo fue despacio.  Sacó de la funda su viola de gamba. La acarició como había hecho los treinta años anteriores, y con el primer rasgado en palacio, no se escuchó ni  tos, ni estornudo de torpe, ni grito de infante consentido. Cuando ya nadie recordaba que estaban en una prueba para el puesto de músico de cámara real, descansó la cuerda, y el silencio confirmó a los presentes que lo que acababan de escuchar no era un sueño.

 

   Con la inclusión de la séptima cuerda, la viola aumentó su extensión una cuarta.  Así imita todas las cualidades más bellas de la voz, que es el único modelo para todos los instrumentos.  Al hombre que había dado semejante paso musical no se le conocía casa. En la guía de direcciones de la ciudad de París de 1692 se anunciaba a los maestros de viola. Junto al nombre de Sainte Colombe un blanco tipográfico confirma que era un desconocido para el registro civil. Aún hoy, sigue ignorado.

piero © todos los derechos reservados

  

  Este texto fue acogido en las páginas del domingo del Diario del Alto Aragón de fecha 20 de septiembre de 2009. La versión en pdf en el siguiente enlace.

http://www.diariodelaltoaragon.es/Fotos/20090920124306029.pdf

 

 

DEFENSAS DE ARENA

DEFENSAS DE ARENA

1833.Valladolid. 95 años antes de la fundación del Real Valladolid.

ZARAGOZA,  1-VALLADOLID, 2

 

La Romareda, Zaragoza

 

 

   Pongan dos cinturas anchas en los laterales. Conseguirán que su defensa tenga unas columnas imponentes. De esas que hacen historia, de las que vería cualquier turista a treinta yardas. Ahora pongan enfrente a jugadores con capacidad de engaño y desborde. Tendrán el perfecto ejemplo de lo que es una defensa tan presente como permeable. Un juguete de arena en manos de cualquier orfebre de cinturas.

 

  Así se presentó el Zaragoza al encuentro. En menos de lo que tarda cualquier chaval en hacer su castillo de arena, el Valladolid había dado un baño a los blanquillos, sin mancharse, sin sentenciar. El gol de Marcos fue lo único que rentabilizaron los de Pucela. Sisi y Diego Costa le acompañaron en busca del siete. Con sólo un gol y a falta de una hora larga no tenía el botín asegurado Mendilíbar.

 

   Hay un jugador que siempre tiene una idea entonada en el equipo de Marcelino. Un pie diestro que no excluye a su zurda. Un hemisferio cerebral que abre ángulos de visión en el campo para que el otro ejecute. Lo demostró con el tanto del empate. Con un vistazo al portal de Jacobo descubrió el hueco que toda defensa esconde. Su zurda se entonó, y embocó con un toque de golfista el gol del aplomo. Sacó del búnker de arena un balón raso que resbaló por el green de la Romareda. Un punto de cordura entre el rosario de fallos que disfrazados de buena voluntad mostraron la falta de capacidad de un equipo atrapado por sus retazos.

 

     El Valladolid también mostró su hándicap, sus lagunas defensivas, su falta de dirección en la media. Quiso ponerse a la par de su rival y pareja de juego hoy. Y logró que la contienda pareciera la de dos golfistas en busca de esconderse para no desentonar más que su vecino. Ni por esas dejó de ganar, de hecho pudo ganar cualquiera. Pero dormido el Zaragoza en un córner defensivo, no tuvo más que embocar Sisi el gol que despertó todas las alarmas en los blanquillos. Las dos columnas de arena zaragocista acabaron en la media, en un intento desesperado por dotar a la media de absorción, pero no cambió la permeabilidad. Hay pocos palos en la cesta, menos tino, y una liga entera para enmendar. Pero de momento será difícil que haga par en el campo, al rival poco le bastará para llevarse el premio.

 

   El Valladolid no es un grande, ni el Zaragoza lo hará. Hasta sacó al campo a Pelé, pero no hizo falta que jugara. Con defensas de arena como las vistas en este partido, muchos palos le quedan al Zaragoza para seguir tocando en hierba, algún hierro más fino daría calma a semejante tormenta de arena.

piero © todos los derechos reservados

MIÉRCOLES

MIÉRCOLES

 

 

 

 

Miércoles marca el paso

de semillas en tu regazo.

Flor que alcanza la medianía,

nunca morirá por maniquea.

 

Saber que eres de ramos divergentes,

aun siendo el más influenciado

por el rey sol.

Te otorga ser barómetro

de todas nuestras calenturas.

 

Ven, miércoles, ven.

Ven, semilla en flor,

a guiarnos por sistema

a tanta esfera al sol.

 

Borra de nosotros el rastro de ceniza

con el golpe de sol heredado

de tu vecino más cercano.

 

Llévatela sin esfuerzo.

Caerá embelesada con el tono plata,

de tu medida ponderada.

 

piero © todos los derechos reservados

 

LLEGADAS CON ENCUENTRO

LLEGADAS CON ENCUENTRO

 

 

Mañana gris, mente espesa. Llega el frenazo, me abalanzo sobre la puerta. Se abre y caigo al asfalto. Una sonrisa inesperada cambia el gris por blanco.

 

RELAJACIÓN

RELAJACIÓN

 

 

Cómo no recordar aquella agua estable. Aquella falta de bravura, aquel pulso sin olfato por cambiar. La ensenada era como una paellera donde el aceite resbalaba y resbalaba hasta llenar el fondo de clavos abotargados. Esos malditos abotargados que habían olvidado su función, su hora. Se desperezaban por hacer algo cuando en realidad su ritmo cardíaco se había ido a tomar un helado. Uno de esos de tres bolas que parecen dieciséis, de innumerables colores, de insufribles sabores para un paladar que abre la boca ante el arco iris como si fuera la primera vez que lo viera. Y en esas el agua les recordaba que estaban de vacaciones, de vacaciones inventadas por otros pero a las que les gustaban pensar que habían elegido ellos. Así dormían placidamente, sin queja alguna, sintiéndose los más afortunados del planeta porque sólo con buscar a algún conocido con menos suerte, su sonrisa se desplegaba como el segundo sabor del helado cuando se coge un capazo imprevisto. Y a pesar de todo, daba igual con quién hablar, siempre estaba el agua que daba argumentos para subrayar lo bien que estaban. Lo que esas bolas de helado contaban era la sumisión del mundo a sus antojos, la gobernación del agua que los rodeaba. La calmada sensación humana de que a veces el mar se pone a su voluntad. Lo que más les relajaba era pensar que dominaban el mundo, y el mar, siendo su hijo, no iba a saltarse a la generación que había generado aquello.

piero © todos los derechos reservados

 

DIEZ ADIOSES Y SE FUE...

DIEZ ADIOSES Y SE FUE...

La foto que ilustra el poema corresponde a la portada de "Álbum de los adioses" de Federico Díaz-Granados. El poema así titulado, en el siguiente enlace. http://www.letralia.com/204/letras05.htm

 

 

 

La búsqueda

de la palabra conocida,

intenta dar aire

a la brisa irrespirable.

 

El aliento quebrado

en la efeméride

prolonga la desazón

del acuerdo roto.

 

Esquirlas lógicas

de actos infundados.

Roturas inesperadas

de promesas optimistas.

 

Irresponsables, 

Inconscientes de serlo;

quien no sabe,

no vive.

 

Malvive

de la hipocresía

de tener cosas

por vida.

piero © todos los derechos reservdos

ALBOROZO

ALBOROZO

  

   Que siga, que continúe esta ristra de sonrisas desencajadas, estos pulsos inesperadamente flácidos. Benditas sean las risas flojas, también las tontas, que son hijas del alcohol, primas hermanas de la estupidez con que el hombre se pavoneaba en los bares. Corra el alcohol, la jarana, el esperpento. Viva Valle-Inclán. Cómo mola mentarlo. Seguro que ahora me invitan a otra ronda. Que sea de pacharán. Es lo que beben los hombres divertidos, los que siempre tienen una frase graciosa para el nuevo. Los que siempre saben reírse de lo patosos que son con sus cosas porque nadie sabe lo que se cuece en sus casas. Pero hoy eso no toca, hoy hay alegría asegurada, lo dijo el del tiempo. Y al del tiempo no se le lleva la contraria o tu justificación para no tener televisión te llevará al cadalso. Pero si ya no hay cadalsos. Eso, eso, hazte el sabiondo. Y si les da por hacerlo reaparecer. Buenos son una cuadrilla de borrachos sin nada más que hacer. La fuerza del conjunto, del grito ingenioso, del tópico conservado en formol; sí, otro alcohol. Olvida tus saberes, bebe y adquiere la sabiduría popular, la del libre alborozo. La del genial esbozo de que el que ríe, vive dos veces. Ya pensará otro. Y si sobra otra copa se la das a cualquiera que se llame Valle-Inclán. Y dile que ya no queda absenta, se la acabaron en la última guerra los carcamales de la tristeza. Fueron cayendo uno a uno, como Unamuno. Viva el alcohol, mi capitán. Viva su tía, por no mentar a su sobrina.

piero © todos los derechos reservados

 

SÁBADO

SÁBADO

 La foto es de Manuel Holgado. http://salamancablog.com

 

 

 

 

Por el oeste,

por donde no se le imagina.

Inesperado calor

que templa anhelos

descarriados en mañanas de sábado.

 

Pereza de huesos por despertar

repletos de querencias oxidadas.

Hartos de convenciones,

se encogen ante la nueva luz.

 

Golpea de crochet a tu corazón,

reabre tus piernas,

descorcha tu cuello,

desentumece tu alma.

 

Te espera lo inesperado

en un sábado de gloria.

La que nunca viste,

y aún menos imaginaste,

la que te dan los que saben

por qué rendija llenarte.

piero © todos los derechos reservados

MUTILACIONES VOLUNTARIAS

MUTILACIONES VOLUNTARIAS

 La foto es de Ricardo Menor. http://www.fotonatura.org/galerias/fotos/255376/

 

  

    Mírate. Desde que tu padre te dejo de apoyar, tu pelo también te abandono. Cosas que preveías te están dejando para el arrastre. Y mira que nadie te ganaba a previsor. Ni por esas. El caso es que las arrugas nunca te han importado. Pero la oreja...¿por qué tuviste que jugártela a los bolos? Si se hubiera enterado tu padre te hubiera cantado las cuarenta. Y eso que sólo lo oirías a medias. Es igual. No escuches.

 

  ¿Y tus cejas? ¿Para qué fuiste a la peluquería? ¿No te acuerdas que las odias?  Tú, siempre haciendo lo opuesto. Entras y le sueltas al peluquero que primero te depile las cejas con cuchilla, con láser o por abrasión, pero que sea para siempre.

                       

  Hace años que ya olfateé todos los aromas posibles de los conejos, de los merengues, de las posaderas. ¿Se puede ser más chulo y a la vez más triste? Sí, tú puedes. Por una bicicleta con faro trasero diste tu napia. De basurero no te faltará trabajo, es cierto. ¿Pero te ves trabajando?

 

  Vuélvete a mirar. Sí, ahora que no llevas el parche. Sí, patán. Diste un ojo por un besugo. Ni ellos dan tanta grima al mirarlos. No sigo que me embalo. Da gracias a que la niebla me empaña.

 

  La próxima vez que te vayas a mutilar, pide que el cristal no tenga fondo. Como tu ignorancia.

piero © todos los derechos reservados

ARIZMENDI, SINÓNIMO DE SÓLIDO

ARIZMENDI, SINÓNIMO DE SÓLIDO

1909. Tres años antes de la creación del Tenerife Sporting Club.

 

 ZARAGOZA, 1-TENERIFE, 0

La Romareda, Zaragoza.

 

   En el último partido oficial los dos equipos acabaron en el vestuario saliendo de Segunda. Su entrada a Primera ha dejado en sus vestuarios la sensación de que queda mucha agua por correr. Muchas duchas y charlas pasarán hasta que los dos equipos se adapten a su nueva división. Como el árbitro, que para no ser menos también tenía el perfume de recién llegado a la categoría.

 

   El partido rompió con la velocidad innata del novato Pennant. Le acompañó el nigeriano Uche. Parecía que la explosión en el Zaragoza rendía desde los primeros compases. El Tenerife dejó pasar los minutos y con calma chicha pasó a controlar el balón, al rival, y se olvidó de matar el resultado. Pegada es lo que han de ganar los chicharerros. El buen hacer de la doble R en la media, Román y Ricardo tenía continuidad en la soltura de Nino. Kome logró controlar su otrora juego impulsivo y es ahora la pieza con criterio y desborde que todo equipo precisa. Faltó la puntería que no las ocasiones, que como San Pedro hasta en tres ocasiones negó Alfaro.

 

  Esa fue una de las bazas del Zaragoza. La incapacidad de recordar lo mal que pudo acabar el partido. No rectificó tras cada error defensivo, siguió a la suya. En su mundo, en su precaria combinatoria. Pero tozudo como un aragonés somarda, esperó su hueco. No lo encontraba con una media sin dirección, recurrió Marcelino a Ander y el toque que tenía en Segunda demostró que también vale para Primera. Su vertical aplomo a la hora de dar el último pase dejó a Arizmendi para remachar la faena. Como buen hombre reincidente, no fue hasta la segunda cuando batió a Aragoneses.  Con un fútbol que Marcelino calificó de sólido, los blanquillos estrenan su casillero de puntos con más suerte que juego. Con más frialdad a sus errores que calidez en el pase.

 

 

   En este Zaragoza se confía en las bandas como elemento de pegada, pero en boxeo los golpes laterales están mal vistos. Son de segunda. El que sabe golpea de frente, directo desde la dirección en el centro del campo. Ése que todavía no asoma por el equipo. El que el Tenerife mostró, el que no le sirvió para demostrar que su juego era ya la pasada campaña de primera. Los dos tenían cara de novato, sólo Ponzio  no tuvo reparo en disparar hasta cuatro veces directo a portería.

  

    Como un tozudo ante un muro, como gana un equipo sólido para Marcelino, como sólo puede decirse de un partido en el que el protagonista es Arizmendi. A veces la naturaleza animal vence a la razón. Aunque no sea un argumento de primera.

PASADO

PASADO

 

 

 

Enhiestos cruzan

la mirada que nace.

Despierta su acero

lo que el ojo perezoso

todavía no prevé.

 

 

Medido, ajustado,

adaptado ya,

por fin preciso.

 

Como la marcha

que aun siendo inesperada

golpea a la conciencia dormida.

 

Mira a la derecha,

aprende tu pasado

y lánzalo,

sólo su estela

permanece a tu lado.

 

Se adapta,

te adaptas,

juega a irse,

vuelve como lo eterno.

 

El pasado pesa en el tiempo

para permanecer en la persona,

paseando su apacible peste

de perfumes postizos.

piero © todos los derechos reservados

¿SOBREDOSIS?

¿SOBREDOSIS?

La foto es de Minno. http://www.fotocommunity.es/pc/account/myprofile/1096568

 

 

 

 

  Morí de sobredosis. Ni siquiera lo esperaba. El exceso de información bloqueó mi capacidad de asimilar. No podía digerir ni un detalle más. El bazo era el mío, las orejas también. Pero, ¿mi alma?

 

  Quien enfila por una calle cuesta abajo se suele perder si va sin freno. En esas estaba. Elucubrando sobre los posibles atajos para no llegar con tanto retraso al especialista. Magnífica palabra. Al repetirla en voz alta, uno se relaja. ¿Cómo estás Matías? Un poco tocado, la verdad. Pero ahora voy al especialista. Ah, bueno. Entonces estás en buenas manos. Eso quería yo, buenas manos.

 

  El mosqueo al entrar en una consulta y no saber cómo se va a salir tiene un efecto laxante maravilloso. El gasto en papel higiénico debe de ser desbordante. En esas disquisiciones estaba cuando me llamaron al despacho del especialista. La especialista, en este caso. Caminando por el pasillo, me iba diciendo a mí mismo. Ni se te ocurra decirle, Buenas tardes, especialista. Tu risa nunca estaría a la altura de su mosqueo. Y una especialista mosqueada, se muere de sabionditis. Ves, eso sí que se lo podría preguntar. ¿Qué porcentaje de especialistas mueren de sabionditis?

 

  Allí estaba mi mente, refugiándose en sus tonterías para expulsar a sus nervios. ¿O acaso las mentes no tienen nervios? Sí, claro, los dendríticos. En eso era especialista, perdón por la insistencia.

 

 --¿Cómo se encuentra?-me dijo la...ustedes ya saben.

 --En manos de la especialista. Y necesito que sean buenas-le respondí sin reflexionar, como no haría un especialista.

--¿Qué tal el bazo?

--Hace tiempo que no sé nada de él. Si no habla, señal de que sigue bien. Como mi suegra.

--¿Y de acidez?

 

Me había pillado, claro, era especialista.

 

--No me quejo.

--¿Y de orejas?

--Aún menos, mire.

--No querría preocuparle demasiado. Pero, ¿y de alma?

 

Ahora supe que era una auténtica especialista.

 

--De eso hay días que subsisto, pero otros siento que es un fardo. Un fardo de paja que cuando lloro se vuelve muy pesado. Como el saco de patatas.

--No quiero ser alarmista, sólo soy especialista.

 

Sabía que lo diría, tenía mirada de petulante.

 

--Diga, diga. Para eso he venido.

--No le convienen mucho las emociones. Cuando registramos un exceso de emotividad, nuestra alma adquiere sobrepeso. Como nuestro cuerpo.

--¿Me está tomando el pelo?

--Ni por asomo. En condiciones normales, pesa 21 gramos. En momentos de gran intensidad, por ejemplo hace cinco minutos, cuando estaba en el baño.

 

No, si va a hacer honor a su nombre...

 

--¿Cómo sabe que estaba ahí?

--Me lo dijo el enfermero. No se distraiga. Si su alma sobrepasa los 30 gramos, moriría, no hay cuerpo que pueda asimilarlo.

--No lo dirá en serio.

--No le digo más. Soy especialista.

 

Me levanté rebotado, sin pagarle, ni despedirme, ni...

 

Caminé por la acera buscando un compás que relajara mi pulso. Y encontré un papel con una historia. La historia del último párrafo.

 

 -- Sobredosis-le dijo a mi mujer el forense.

 

 

piero © todos los derechos reservados

  

COLOR PLACEADO

COLOR PLACEADO

 

 

Revista de letras,

elenco de frases,

compilando la idea,

despeja el color,

el amanecer complacido.

No quedan necesidades,

ni maletas imprescindibles.

Si el pasaporte quiere, puede irse

no hace falta pasaje de vuelta.

Al ir, vuelvo,

al moverme sueño,

que todo lo que lea

es otra puerta

al arco iris del color que venga.

piero © todos los derechos reservados

 

ANDANZAS DE RIBERA/8

ANDANZAS DE RIBERA/8

 

 

 

DE LA PASARELA DEL VOLUNTARIADO AL PUENTE DEL TERCER MILENIO

 

     Dejando atrás el esfuerzo voluntario del humano para trazar su pasarela, el paseante tiene un amplio espacio en la margen derecha para seguir remontando el río. Es el último tramo acomodado para el ciudadano. Un enorme paseo tan ancho como relajado para poder lanzar la mirada a la margen contraria.

 

  Le podrá parecer así, contraria, porque el contraste es fuerte. Frente al paseante ancho se yergue el esqueleto de lo que fue la Exposición internacional de 2008. Hoy una amalgama de edificios en busca de significado tras la época festiva. Desde la margen por la que se puede caminar con comodidad, se vislumbras las vallas que cierran el paso a lo que fue un foco mundial de felicidad hace tan sólo un verano. El aire de melancolía que acompaña la mirada se hace más hondo cuando los pasos le llevan donde estaba el Iceberg. La atracción estelar de cada noche en la expo es hoy una llanura artificial, un mirador de la resaca del evento. Un testigo más que mudo, exhausto, de lo que allí se vivió. Toneladas de color, sonidos de indefinibles fonemas que acompañaron al agua sin disolución. Para evitar el agua salada del lagrimal, el paseante seguirá valiente río arriba para encontrarse con el frío metal.

 

  El pabellón puente, el que podría haber sido la obra faro del 2008, es hoy un gladiolo helado. Un artefacto que reposa sobre una isla artificial, que hoy es ejemplo de lo que a veces sin querer el hombre hace cuando esconde la medida. Aunque no la tenga, ahí están los sentidos para redimensionarle. En este caso, el oído, que por primera vez en la ribera, percibe como el río se acelera, habla rápido, y parece agradecer el rasgo de vitalidad que le ha dado el cauce. Puede que no entienda al gladiolo asilvestrado, pero regala al paseante atento el dulce perfume del agua rápida en busca de más vida. Y a ello se dirigen también los pasos del andante, al seguir su camino. Le espera la mayor obra en puente sobre agua dulce.

 

   El puente del tercer milenio. Una obra simple, llana, clara. Antítesis tan cercana a la del gladiolo puente, que su línea armónica cuadra en la mente humana con el arco que delimita su estructura. El viaducto de mayor vano sobre río europeo. Sin pilares intermedios, sin alterar al río, parece querer dar la bienvenida al Ebro a Zaragoza de la forma más cómoda. Sin condicionarlo, le abre paso para que riegue la ciudad. Es esta la nueva puerta de entrada a la ciudad. Lateral, pero principal. Sin ladrillo ni muros que la acompañen, la estructura de hormigón se hace ligera con su vano educado. Parece haberlo recibido en la mejor escuela. Sus diferenciados carriles para vehículos motorizados, bicicletas y viandantes abren hasta seis medios para atravesar el río con la serenidad de los puentes más discretos. Visitar su vientre para el paseante, un nuevo guiño a la historia. Construcción del XXI que hace gala de nuevo milenio; esconde en su vientre flotadores salvavidas de cálido color naranja. Esos que todo el mundo asocia al XX, los que han desfilado por cualquier embarcación mundial, son hoy la prueba muda de que el hombre no acaba de renunciar a sus iconos inconscientes, como la nueva puerta con la que la ciudad acoge a su visitante más apreciado. El Ebro entra en Zaragoza por su vano más elegante, el nuevo milenio también deja un rastro de lucidez en esta variopinta ribera.

piero © todos los derechos reservados