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PIERO

LA IMPACIENCIA DEL SUICIDIO

LA IMPACIENCIA DEL SUICIDIO

 Plaza de toros de Pamplona.

 

ZARAGOZA, 1-OSASUNA, 3

 

  

 

La Romareda, Zaragoza. Domingo, 8 de mayo del 2011.

 

  La silueta de Benedé, Poyet, Nieves, Nayim y Arrúa coronaba el Fondo Norte. A los pies de sus botas, un subtítulo: “Llegó vuestra hora”. Con este llamado a la puntualidad saltaron al campo los de Aguirre, ya de por sí mentalizados por el entrenador y los blanquillos presionaron hasta desgastar a la retaguardia osasunista. A base de percutir en el presunto baluarte navarro, al tercer desliz de su central Lolo, la pelota le cayó al entonado Lafita para definir a la izquierda de Ricardo y empezar a pensar que el Zaragoza seguiría derecho otra temporada más.

 

  Y lo pareció durante una hora, lo corroboraba el par de mano a manos que tuvo Uche, que dejó que parecieran paradas de Ricardo lo que no fueron más que remates de invidente. En la grada se empezó a recordar aquello de que nos acordaremos de lo que estamos perdonando. No le faltaba la razón a los que llenaron el graderío, pues a nadie se le podía discutir que el Zaragoza merecía ganar el partido. Pero si a Aguirre se le atribuyen grandes poderes de mentalización, no parece que rimen con el de cerrar los partidos. Sí, mereció ganar el Zaragoza el encuentro, pero resulta imposible que sea así, cuando lo perdió hasta tres veces.

 

  La primera con la falta de definición para ponerse con dos o tres a cero en la primera hora de juego. La segunda cuando adoptó a Osasuna y permitió jugadas a balón parado en las que en el segundo palo se deja al rival más alto, Sergio, cabecear al palo contrario mientras Jarosik todavía anda buscando su marca. Y la tercera, cuando se suicidó y a falta de un cuarto de hora, colocó de delantero centro al susodicho Jarosik como si estuvieran en los minutos de descuento y no quedaran tres partidos para decidirse la salvación. Así se las pusieron a los de Mendilíbar, que por medio del suave Camuñas puso la estocada al choque. Tres remates de Osasuna, tres goles, tres puntos, tres equipos más por detrás en la tabla.

 

  Como tres eran tres las veces que tiró el partido el Zaragoza; no definió, acomodó al rival, y se suicidó, todo la mar de eficientes, de libro, con claro efecto pedagógico ahora que llega la selectividad y vale más la claridad de conceptos que de dónde se viene. Hacía cinco años, como siluetas zaragocistas en lo alto del Fondo Norte al arrancar el encuentro,  que Osasuna no volteaba un marcador como foráneo; sí, fue también en la Romareda.

 

  Esa que por tres veces negó la salvación a su equipo; números, números y números, pero el Zaragoza sigue impuntual, otra vez no le llegó más que para una hora, su hora tendrá que esperar, por impaciente.

 

 


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2 comentarios

MAPI -

Comparto la misma opinión que Miranda, espero que Zaragoza se salve de esta.BESOS

Con el Zaragoza de mi alma siempre toca sufrir.!Que cruz!

mirada -

Fuerte impacto visual, tremendo Piero, una buena selección.
Si que me gusta mirar el fútbol a través de tus palabras.
Y no hablemos de la impaciencia por leerte ;-)
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