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PIERO

DROGBA VA VOLANDO A MOSCÚ

<Las imágenes que anteceden corresponden al encuentro Blackburn Rovers vs Aston Villa del 9 de abril de 1904. La línea del área no es demasiado recta. Cosas del pasado. Como para Samuel Wolstenholme, que llegó al Blackburn un mes después. La crónica que sigue es de otro partido inglés en abril. 104 años después.>

 

 

CHELSEA, 3-LIVERPOOL, 2

 Miércoles 30 de abril de 2008. Stamford Bridge, Londres.

 

    Hay noches en que hasta la lluvia quiere estar presente. Veladas eléctricas de fútbol directo. Derroche físico en pos de una plaza en la final de la Champions. Y a esas premisas no hay nadie que mejor se adapte que Drogba. Marcó dos goles y defendiendo aún decidió más. Su primer gol fue el perfecto ejemplo de lo que es seguir una jugada. Su olfato le permitió recoger el rechace de Reina para adelantar al Chelsea. Con el partido de cara dieron la espalda al balón. Lo manoseó el Liverpool pero estérilmente. Hasta que un arranque desde la banda derecha de Benayoun permitió a Torres igualar la eliminatoria.

 

   Se repetía el resultado de la ida en Anfield. La prórroga hablaría. Y vaya si lo hizo. En media hora más de derroche físico; el frenesí de los londinenses y el orgullo de los reds demostraron porqué el fútbol más preciado hoy en día está guardado en una isla. A lo mejor por eso pesan tanto en los de Benítez los dos errores de Riise y Hyypia. El noruego en la ida y el finlandés en la vuelta demostraron que Escandinavia está en camino, pero todavía es una península. Fallos puntuales que golpearon anímicamente a un equipo a prueba de sustos. A punto estuvieron de volver a obrar el milagro. Pero ese quedo ayer para Lampard.

 

   Pudo dedicar a su madre, recién fallecida, el penalti que enfilaba al Chelsea hacia la final. Lloró al transformarlo; y al abrazarlo el marfileño Drogba, supo que era una noche para siempre. No se acabó la pegada del Liverpool, pero cuando Benítez sentó en el banquillo a su estrella Torres, algo comenzó a griparse en el motor de los visitantes. Cerró su noche de explosión Drogba batiendo a Reina por tercera vez. El billete para viajar a Moscú ya estaba en manos de Abramovich. Tantos años esperando jugar la final más grande para acabar jugándola en casa, en su país. El destino hizo que tuviera que irse Mourinho para que acabara el gafe en el barrio de Chelsea.

 

  Nunca le perdió la cara el Liverpool a la eliminatoria. De hecho cuando más cerca estuvo de sentenciarlo llegaron los zarpazos de los londinenses. A pesar de los golpes, conducidos por Gerard, los de Benítez se levantaron con el zapatazo de Babel que Cech se olvidó de atajar en firme.

 

  Firmó su noche triunfal Stamford Bridge. La más épica, con un ramo de flores en la banda recordando a la madre de Lampard. Con miles de bufandas azules descolgando el teléfono rojo, antes del Liverpool, ahora ya del Manchester, para decir: "Volamos a Moscú". Drogba hará de guía, su presidente Abramovich de anfitrión. El israelí Grant desde el banquillo espera que Moscú siga siendo tan ortodoxa como siempre; o sea, como él.

 

 

 

 

 

 

 

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1 comentario

bo -

La línea, ¿era así antes o es un deformación óptica o técnica?
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